El notable crecimiento de los delitos de alta tecnología en República Dominicana está dejando al descubierto fallas preocupantes en la seguridad informática bancaria y de otras plataformas digitales.
Datos de la Procuraduría Especializada contra Crímenes y Delitos de Alta Tecnología (Pedatec) muestran un incremento alarmante de estos delitos: en 2022 se registraron 8,330 casos, un aumento del 45 % respecto a 2021 y del 92 % comparado con 2020.
Entre las modalidades más frecuentes se encuentran el fraude electrónico, la suplantación de identidad y el acceso ilícito a sistemas informáticos. Estos métodos afectan directamente a las instituciones financieras y a sus clientes, facilitando robos y transacciones fraudulentas que ponen en duda la efectividad de los sistemas de protección de datos y transacciones bancarias.
Las autoridades advierten que las redes criminales son cada vez más organizadas y sofisticadas, llegando incluso a usar inteligencia artificial para planificar y ejecutar estos delitos. Esto representa un desafío directo para la banca, que se ve obligada a modernizar sus sistemas de seguridad, pero que hasta ahora no logra contener el auge del crimen digital.
El Ministerio Público también recordó que el FBI solicitó la extradición de 14 personas, 11 de ellas dominicanas, por estafas millonarias en internet cometidas en Estados Unidos. Este caso muestra la dimensión internacional del problema y cómo las debilidades locales pueden facilitar fraudes que trascienden fronteras.
Ante este panorama, la Pedatec hace un llamado a la prevención y la educación, insistiendo en que los usuarios deben ser cautelosos al manejar sus datos personales. Sin embargo, especialistas subrayan que la mayor responsabilidad recae en las instituciones financieras, que deben invertir en tecnologías avanzadas, reforzar sus sistemas de verificación y monitoreo, y garantizar la protección efectiva de sus clientes.
El crecimiento sostenido de estos delitos deja claro que la seguridad informática bancaria no está funcionando de manera adecuada. Si no se adoptan medidas concretas y urgentes, la confianza en la banca digital podría verse seriamente afectada, frenando la modernización de los servicios financieros en el país.

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