Desconexión partido-gobierno e incumplimiento con aliados ponen en riesgo al PRM rumbo al 2028

La principal amenaza para la continuidad del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en el poder no viene solo de la oposición, sino de sus propias fallas internas: la débil conexión entre el Gobierno y el partido, y el incumplimiento de compromisos con aliados que resultaron clave tanto en las elecciones de 2020 como en la victoria del 2024.

Funcionarios distantes de la defensa política

Una parte significativa de los ministerios y direcciones de mayor peso está en manos de técnicos, figuras de la sociedad civil o representantes de partidos aliados, mientras dirigentes de primera línea del PRM han sido relegados a cargos diplomáticos o de bajo perfil.

Esto ha derivado en un vacío de defensa política: frente a la ofensiva constante de la oposición, muchos funcionarios prefieren el silencio, dejando al Gobierno expuesto y sin un blindaje comunicacional sólido.

Aliados molestos por incumplimientos

El malestar de partidos y sectores que se sumaron al proyecto de Abinader en 2020, y que ratificaron ese apoyo en 2024, es cada vez más evidente. Denuncian que los acuerdos asumidos no se han cumplido, lo que erosiona la confianza y podría traducirse en un distanciamiento de cara al próximo proceso electoral.

“Estos aliados no solo ayudaron a ganar en 2020, sino que también fueron decisivos en la reelección de 2024. El incumplimiento de compromisos puede convertirse en una factura muy cara hacia 2028”, advirtió un consultor político cercano al oficialismo.

Vocería partidaria debilitada

En paralelo, dentro del PRM persiste la pasividad de sus principales figuras en la defensa del Gobierno. Carolina Mejía, secretaria general y alcaldesa del Distrito Nacional, mantiene un bajo perfil en la vocería partidaria, enfocada en su proyecto presidencial. Otros dirigentes con peso territorial fueron desplazados y perdieron conexión con las bases.

Oposición al ataque, oficialismo a la defensiva

La oposición ha capitalizado estos vacíos con una estrategia de comunicación agresiva, denunciando problemas en electricidad, corrupción, endeudamiento y seguridad. Ante la falta de una defensa cohesionada, esa narrativa gana espacio en la opinión pública.

Riesgo real hacia el 2028

El PRM enfrenta un desafío doble: recomponer la relación partido-gobierno y honrar los compromisos pendientes con aliados que ya demostraron ser decisivos en dos elecciones consecutivas. Si no se corrigen esas fallas, advierten estrategas, el partido oficialista podría llegar fracturado al 2028 y abrir la puerta para que la oposición retome el poder.

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