Residentes de Gascue y Ciudad Nueva luchan por sobrevivir al calor, pérdidas económicas y costo de mantener alternativas para suplir un servicio que pagan pero que no recibenLos colmados son de los comercios más afectados por apagones./ Arlenis Castillo
Los apagones prolongados se han convertido en el pan de cada día de los residentes y comerciantes de los sectores Gascue y Ciudad Nueva, en el Distrito Nacional, donde aseguran que los cortes de electricidad ocurren con bastante frecuencia, y en ocasiones, se extienden por más de seis y hasta doce horas.
Durante un recorrido realizado por este medio, residentes de ambas zonas expresaron su inconformidad con la situación que, combinada con las altas temperaturas que afectan al país, califican de “inaguantable”.
Lorena López, residente de la calle Santiago, en Gascue, denunció que todos los sábados los apagones se producen desde tempranas horas del día, lo que, según explicó, retrasa en los quehaceres del hogar y provoca la descomposición de alimentos que requieren refrigeración.
“Muchas veces se le dañan los alimentos a uno cuando se va por cinco y seis horas. Otras veces quiero uno echarse a descansar y dormir un rato, pero no se puede con el calor y para colmo sin luz”, se quejó.
A las dificultades que generan las interrupciones se suma el costo del servicio. Los afectados cuestionaron también que, pese a las prolongadas horas sin electricidad, las facturas lleguen cada vez más elevadas.
En el caso de la señora Milagros, otra residente de la zona, se quejó del precio de las facturas y de las explicaciones que, según afirmó, recibe de la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este (EDEESTE) cuando reclama por las interrupciones. La señora aseguró que la respuesta habitual de la distribuidora es que se realizan trabajos de mantenimiento.
“La luz se va el día completo y ellos (EDEESTE) siempre dicen que están dando mantenimiento y mantenimiento y nunca se arregla nada. Además la factura llega alta a pesar de los apagones”, expresó.
Estos cortes eléctricos también representan un golpe para los negocios de estos sectores, en especial para aquellos que dependen de la refrigeración para conservar sus productos.
Ángel, propietario de un colmado ubicado en Ciudad Nueva, aseguró que la factura eléctrica de su negocio ha llegado a más de RD$20,000 pese a no haber recibido el servicio contratado.
Además explicó que los apagones afectan directamente la rentabilidad de su negocio debido a que se ve obligado a asumir las pérdidas de los productos que se echan a perder por la falta de refrigeración.
Otros propietarios de negocios explicaron que contar con un inversor tampoco constituye una solución efectiva, debido a que los apagones se extienden por tanto tiempo que las baterías se terminan descargando incluso antes de que se restablezca el suministro eléctrico.
El doctor Miguel Aristy, propietario de un centro de salud de la zona, advirtió que los apagones no solo general incomodidad por el calor, sino porque pueden dejar el establecimiento parcial o totalmente inhabilitados.
Periódico Hoy

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