UNA APUESTA FALLIDA CONTRA EL ING MILTON MORRISON

 

LA APUESTA DE QUIENES DESEABAN EL FRACASO

Desde el mismo instante en que el presidente Luis Abinader designó al ingeniero Milton Morrison al frente del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), no faltaron quienes pronosticaron su fracaso. Algunos aseguraban que un profesional que no provenía del sector transporte no resistiría ni un mes al frente de una institución marcada por años de desorganización, improvisación y ausencia de una visión estratégica. En mi opinión, detrás de esas predicciones se encontraban sectores caracterizados por la mezquindad, la intriga, el oportunismo y una marcada resistencia a toda transformación que afectara intereses establecidos.

LOS RUMORES QUE DELATAN LA INQUIETUD

En los últimos días han cobrado fuerza insistentes rumores en distintos escenarios políticos y sindicales según los cuales sectores profundamente inconformes con la transformación del INTRANT estarían apostando cuantiosas sumas de dinero a que el ingeniero Milton Morrison será relevado de su cargo el próximo 16 de agosto. No corresponde afirmar la veracidad de esas versiones; sin embargo, el solo hecho de que circulen pone de manifiesto, a mi juicio, el grado de inquietud que ha provocado una gestión que ha desmontado viejos privilegios, fortalecido la institucionalidad y demostrado que la administración pública puede ejercerse con transparencia, disciplina y firmeza.

LA REALIDAD DERROTÓ LOS PRONÓSTICOS

Los mismos sectores que hoy cuestionan la permanencia del ingeniero Milton Morrison fueron los que, al momento de su designación, le concedían apenas treinta días de vida política al frente del INTRANT. Aseguraban, con absoluta suficiencia, que un profesional sin trayectoria en el sector transporte carecía de la experiencia y la capacidad necesarias para dirigir una institución tan compleja, marcada durante años por profundas deficiencias estructurales y organizacionales. Sin embargo, la realidad demolió aquellas predicciones. Lo que anunciaban como un fracaso inevitable terminó convirtiéndose, en mi opinión, en una gestión caracterizada por la planificación, la disciplina, la transparencia y resultados concretos. Donde ellos vaticinaban un colapso, surgió una transformación institucional que hoy constituye una referencia obligada en la administración pública dominicana.

UNA TRANSFORMACIÓN CON PROYECCIÓN INTERNACIONAL

El INTRANT exhibe hoy avances que han fortalecido el prestigio institucional de la República Dominicana. La implementación del nuevo modelo de licencia de conducir, homologado por más de cien países, representa un importante reconocimiento internacional. A ello se suman los programas de educación vial desarrollados en escuelas, universidades y comunidades; las conferencias, jornadas de orientación y actividades de concienciación ciudadana; la creación de iniciativas como los Guardianes del Tránsito para promover una cultura de responsabilidad vial; y, en mi opinión, medidas dirigidas a fortalecer la transparencia y combatir prácticas irregulares en la expedición de licencias. Todo ello proyecta una institución más moderna, más eficiente y con una visión acorde con los desafíos del siglo XXI.

CUANDO LA TRANSPARENCIA INCOMODA

Toda transformación auténtica genera resistencia. Cuando la eficiencia sustituye la improvisación y la transparencia desplaza la opacidad, quienes durante años encontraron ventajas en las debilidades institucionales suelen reaccionar con mayor virulencia. Cuando no pueden desmentir los resultados, recurren al rumor; cuando no pueden cuestionar la capacidad, intentan erosionar la credibilidad; y cuando no encuentran argumentos, apelan a la descalificación. Así ha ocurrido, en mi opinión, con quienes insisten en desacreditar la gestión de Milton Morrison.

UN REFERENTE DE ÉTICA PÚBLICA

Considero que Milton Morrison representa uno de los funcionarios de mayor solvencia moral y administrativa de la actual gestión gubernamental. Su desempeño ha estado marcado por la probidad, la transparencia y una firme vocación de servicio. Su principal aval no son los discursos, sino las ejecutorias que hoy exhibe el INTRANT y que constituyen el fundamento de su credibilidad pública. La honestidad no se proclama; se demuestra. Y cuando un servidor público convierte la ética en su principal patrimonio, inevitablemente se convierte en un referente y también en blanco de quienes no conciben el ejercicio del poder sin privilegios ni intereses particulares.

EL VEREDICTO DE LA HISTORIA

Las campañas de descrédito son pasajeras; las obras permanecen. Los rumores desaparecen con el paso del tiempo, mientras los resultados se convierten en parte de la historia institucional de un país. La República Dominicana necesita preservar y estimular a los servidores públicos que trabajan con honestidad, capacidad y visión de futuro. Al final, será la historia la que juzgue a cada protagonista: reconocerá a quienes transformaron las instituciones en beneficio del país y relegará al olvido a quienes prefirieron la intriga antes que el progreso, la conspiración antes que el servicio y el interés particular antes que el bienestar de la nación.

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