John Morales advierte sobre una temporada ciclónica casi promedio

El meteorólogo John Morales presentó la mañana de ayer su pronóstico para la temporada ciclónica del 2026 y señaló que este año podría registrarse una actividad ligeramente por debajo del promedio histórico, aunque advirtió que el riesgo para el Caribe y República Dominicana sigue siendo elevado.

Durante su ponencia en la Conferencia Prevención 360, en la que además participaron otros expertos en prevención de desastres y cambio climático, Morales explicó que el promedio histórico de una temporada ciclónica contempla la formación de aproximadamente 14 tormentas tropicales, de las cuales al menos siete llegan a convertirse en huracanes y tres alcanzan categorías mayores.

Sin embargo, de acuerdo con las proyecciones de la Universidad Estatal de Colorado, una de las instituciones con mayor experiencia en pronósticos estacionales de huracanes, para este año se espera una ligera reducción en la actividad, con la formación de 13 tormentas tropicales, seis huracanes y dos de gran intensidad.

Aún así, el meteorólogo insistió en que esta disminución no debe interpretarse como un motivo de tranquilidad. Hizo hincapié en que un solo huracán de gran intensidad puede provocar devastaciones masivas y señaló que en los últimos años los huracanes han mostrado una tendencia a ser más destructivos debido al aumento de la temperatura global.

“Sabemos que a menudo el cambio climático está causando que los ciclones sean más fuertes y eso es una gran peligrosidad, porque un poquito de aumento en el viento de un huracán, lleva a un aumento exponencial en los destrozos que ese viento puede causar”, dijo Morales.

Por su parte, el geógrafo Marcelo Lagos centró su exposición en la prevención de riesgos y en la responsabilidad de los Estados y las sociedades frente a los desastres.

Durante su conferencia titulada “¿Quién construye el riesgo del desastre?”, el experto sostuvo que el riesgo no radica únicamente en los fenómenos naturales, sino también en las condiciones de vulnerabilidad construidas durante décadas de pobreza, la desigualdad, corrupción, falta de planificación urbana y degradación del medioambiente.

En ese tenor, insistió en que los desastres deben ser analizados desde una mirada “forense”, capaz de identificar las causas profundas que convierten una amenaza natural en una catástrofe humana.

Asimismo, cuestionó los enfoques centrados únicamente en la respuesta a emergencias y lo explicó mediante la analogía de “limpiar la leche derramada”, sin preocuparse por atender las causas que provocan el problema.

“No basta con tener buenos paños para limpiar; necesitamos evitar que la leche se derrame”, aseveró Lagos.

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