No con escupitajos maledicentes a la memoria histórica de un pueblo diezmado en la mentira, la traición y el oprobio de unos simulados héroes, translucidos, oportunistas y mercaderes, de todos los tiempos.

Abril, es el reflejo de la verdad, la valentía y el arrojo. Es, concordante a la palabra ¡Pueblo!, proyectada desde el atril de la contienda, en el fragor mismo del honor; allí donde la sangre de los hombres verdaderos se emporota, condensando la conciencia del haber y su destino.
No es posible hablar de Abril, en estas tierras, sin mencionar los nombres de sus héroes verdaderos, me resisto a aceptar el abril que desdibujan los traidores que facturan historias distorsionadas de la verdad.
Por ello, hoy quiero hablar, brevemente, de las imágenes de Abril, aquellas que sensibilizaron al mundo con sus iconografías, disparadas por el índice incesante del gatillo y el obturador, procurando la certeza de la diana, y la luz de la verdad.
Cámaras y fusiles, avitualladas.

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