Pacheco enfrenta al presidente Abinader y deja al descubierto el posible inicio de la soledad del poder

Santo Domingo.– Las fisuras internas en el oficialismo parecen quedar al descubierto tras las contundentes declaraciones del presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, quien este viernes marcó una clara y pública distancia del presidente de la República, Luis Abinader, en un hecho que muchos interpretan como una señal temprana de la llamada soledad del poder.


En plena sesión legislativa, Pacheco alzó la voz para cuestionar los nombramientos de funcionarios no oficialistas realizados por el jefe de Estado, a quienes responsabiliza de cancelar a militantes del Partido Revolucionario Moderno (PRM) una vez asumen cargos públicos. El legislador no solo expresó su desacuerdo, sino que lo hizo en tono desafiante, asegurando que no comprende —ni comprenderá— la decisión del mandatario, aun cuando eso pueda costarle su posición como presidente de la Cámara Baja.
“Señor presidente, usted es mi líder, pero no lo comprendo… y si eso me cuesta el puesto, que me cueste”, expresó Pacheco visiblemente enojado, dejando claro que no está dispuesto a guardar silencio frente a lo que considera un atropello contra la base del partido de gobierno.


Las declaraciones, que el propio Pacheco afirmó haber reiterado al presidente Abinader en una conversación privada la noche anterior, han generado fuertes reacciones en los círculos políticos, al interpretarse como un irrespeto directo a la figura del jefe de Estado y una ruptura del discurso de unidad que ha caracterizado al PRM desde su llegada al poder.


Un discurso desafiante con viejos antecedentes
No es la primera vez que Alfredo Pacheco se ve envuelto en controversias políticas. Su historial incluye episodios turbulentos desde su militancia en el extinto Partido Revolucionario Dominicano (PRD), entre ellos el recordado incidente armado ocurrido en la Cámara de Diputados, durante una pugna interna, donde quedó registrado en imágenes refugiándose debajo de un escritorio mientras se producían disparos en el hemiciclo.
Ese pasado vuelve hoy al debate público, en momentos en que Pacheco asume una postura confrontacional frente al poder que ayudó a construir, elevando el tono contra el propio presidente de la República.


“Oportunistas” y “arribistas”
Sin mencionar nombres, Pacheco arremetió contra funcionarios a los que calificó de “oportunistas” y “arribistas”, a quienes acusa de saltar de un gobierno a otro y presentarse como “imprescindibles” ante el presidente, incluso sugiriendo que Abinader podría estar actuando desde un estado de “desesperación” por garantizar una buena gestión.


Paradójicamente, muchos de esos actores hoy señalados fueron piezas activas en el triunfo electoral del PRM, contribuyendo a la llegada del partido al poder. Aun así, Pacheco los responsabiliza de golpear la base partidaria para satisfacer egos personales, desplazando a militantes que —según dijo— están debidamente preparados profesional y técnicamente para ejercer funciones públicas.


“Nos quemamos las pestañas en las universidades para ser técnicos y políticos a la vez”, afirmó, al tiempo que advirtió que al “vestir un santo se puede desvestir a otro”.
Señales de fractura interna
Aunque Pacheco reiteró su respaldo al gobierno, sus palabras dejan entrever una fractura interna que trasciende lo administrativo y toca las fibras políticas del oficialismo. Para analistas, el mensaje no solo expone tensiones dentro del PRM, sino que coloca al presidente Abinader frente a uno de los síntomas clásicos del ejercicio del poder: el distanciamiento de aliados clave y el inicio de la soledad en la toma de decisiones.


El desafío está planteado. Resta por ver si el presidente responderá con recomposición política o si este episodio marcará un antes y un después en la relación entre el Ejecutivo y uno de los hombres más influyentes del Congreso Nacional.

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