Funcionarios no salen a las calles, dejan a Luis Abinader solo y la oposición avanza

Santo Domingo. – El presidente Luis Abinader mantiene un ritmo intenso de actividades oficiales, inauguraciones y encuentros con comunidades, pero cada vez se le ve más solo en el terreno político. Sus funcionarios, a quienes la población esperaba ver defendiendo la gestión en las calles, han optado por mantenerse en sus oficinas, proyectando comodidad tras cinco años en el poder.

En la opinión pública se comenta que muchos de esos funcionarios parecen carecer del compromiso para garantizar que el partido de gobierno se mantenga más allá del 2028. En barrios y municipios, ciudadanos los califican como “mudos”, porque casi no hablan ni enfrentan a la oposición, y hasta se percibe un temor de algunos a responder directamente al expresidente Leonel Fernández.

Mientras tanto, la oposición avanza con paso firme. La Fuerza del Pueblo (FP), encabezada por Fernández, y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), dirigido por Danilo Medina, se han volcado a las calles con recorridos, caminatas y encuentros. Sus dirigentes realizan visitas casa por casa y conversan con las comunidades sobre el costo de la vida, la inseguridad y las carencias en servicios básicos.

El contraste es evidente: mientras Abinader carga en solitario con la agenda nacional, la oposición refuerza su presencia política en todo el país. Incluso en lugares donde el Gobierno ha entregado obras, los líderes opositores llegan poco después, se reúnen con los vecinos y resaltan las necesidades que aún quedan pendientes.

En este escenario, el presidente ha asumido de manera directa el rol de confrontar a la oposición, sobre todo desde su espacio semanal con la prensa, La Semanal, donde responde a críticas, defiende sus ejecutorias y marca la línea frente a los ataques políticos. Sin embargo, analistas consideran que esa exposición continua debería estar acompañada por el trabajo de sus funcionarios, quienes hasta ahora se muestran ausentes del debate público y del contacto directo con la población.

Sectores dentro del propio partido oficialista reconocen que la pasividad de los ministros y directores puede convertirse en una debilidad seria para el Gobierno. La gran pregunta es si esos funcionarios saldrán finalmente a respaldar a Abinader en las calles o si lo dejarán solo frente al avance organizado de la oposición.

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