La crisis eléctrica en el Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA) José Francisco Peña Gómez sigue generando preocupación. Tras el apagón del domingo, que dejó una zona de la terminal sin energía por más de nueve horas, este lunes se reportó otra interrupción, confirmando que el Departamento Aeroportuario carece de un plan de respuesta rápida para enfrentar este tipo de emergencias.
El organismo anunció que dispuso una investigación y solicitó un informe oficial a Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (Aerodom), empresa concesionaria de la terminal. Aerodom atribuyó la primera avería a un fallo en una seccionadora interna, descartando problemas con el suministro externo.
Sin embargo, la repetición del problema en menos de 24 horas demuestra que los protocolos de contingencia no son eficaces y que la falta de previsión afecta directamente la seguridad, la operatividad y la imagen internacional del país.
Los apagones han provocado cancelaciones y desvíos de vuelos, así como fallas en servicios internos esenciales. La situación ha puesto de manifiesto la improvisación, dejadez y falta de profesionalidad con que se maneja la infraestructura aeroportuaria nacional.
El Departamento Aeroportuario, lejos de ofrecer soluciones inmediatas, se ha limitado a actuar como observador, sin garantizar sistemas de respaldo efectivos que permitan enfrentar contingencias de esta magnitud.
La repetición de estos fallos reabre el debate sobre la falta de planificación, liderazgo y capacidad de respuesta en los aeropuertos dominicanos, donde las emergencias parecen encontrar a las autoridades sin un plan claro para actuar de inmediato.

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