Los seres humanos, mientras vamos evolucionando, nos identificamos con estilos y formas que nos llaman la atención. Hay seres humanos universales, aunque solo los conozcan en una parada de Villa Altagracia conceptualmente, y es porque a alguien se le ocurrió decir en el Renacimiento que esto o aquello es sí o sí de esa manera, sin tomarse el momento de poder demostrarlo, aunque sea con un elemento básico del método científico que es la observación si alguien con ese solo punto del metodo lo puede hacer, por lo menos… (lo damos por empate). Y es que, si algo es universal, es porque se conoce en todas las galaxias habidas y por haber, para hacer un simil moderno de las nuevas Capitulaciones de Santa Fe, como firmaro con el Almirante Cristóbal Colón los Reyes de Castilla y Aragón, Fernando e Isabel la Católica, el 17 de abril del 1492.
Los impolutos entienden que ellos no se pueden juntar con la chusma; los tenedores absolutos de la verdad no resisten una auditoría a sus argumentos desde el punto de vista de escuelas del pensamiento (método científico), ni desde el frente de la (teoría de la creación), y en ese caos natural debe siempre vivir el Sapiens como referente esencial del (microcosmo).
El derecho nace con los Sapiens, ya que el primer sistema creado es la costumbre, que es el sistema «consuetudinario», y esta es la base de los (Derechos Fundamentales). Método Científico: ¿quién fue primero, el Sapiens o el esperma y el óvulo? La respuesta es obvia: (Teoría de la Creación).
Los hombres fueron haciendo lo mismo por costumbre hasta que un día algunos iniciaron un sistema gráfico que llegó a codificarse y ser el punto de referencia de un entendimiento concreto. Y nace la escritura, y con ella el derecho escrito: el «Derecho Civil», que, como es lógico, no puede ser fundamental, ya que si usted no sabe leer y escribir, usted sigue tan campante como el amigo de Juancito el caminador. Más claro… H2O. Espero por sus comentarios críticos, no con opiniones de patadas al aire. (Fundamentadas).
El continente americano inició un proceso extraordinario, el más importante que ha vivido la humanidad hasta este momento, y ese proceso se llama el mestizaje, que inició normalmente a finales del siglo XV. Ese fenómeno comenzó por el territorio que hoy ocupa el Estado-Nación de República Dominicana: 181 y contando. Se terminó de mezclar todos los tipos de razas de toda la geografía del globo en la ciudad de Nueva York, donde hoy la minoría mayoritaria de todo el mundo es la dominicana en ese enclave geografico de los Estados de la Unión.
Tenemos que tener cuidado al estar haciendo contenidos vacíos, llenos de insultos, de comentarios sin ningún tipo de sustancia para apoyar alguna política pública del Estado, y sobre todo sin un ápice de tolerar las operaciones del otro, o por lo menos, si no tienes un argumento válido, no descalifiques al que por lo menos trata de sustentar su tesis en evidencias y estudios comprobables.
Es una lástima que tengamos tanto talento desperdiciado en nimiedades, en cosas intrascendentes, y con una mirada hipócrita a la situación del fenómeno de Santiago Matías (Alofoke / él no es culpable). Él mismo es un producto de una realidad que se incubó cuando el Estado no puso los controles de lugar con las herramientas que tenía disponible: Ley 6132 de Expresión y Difusión del Pensamiento, dejando a los comunicadores y periodistas hacer lo que quieran con dicha norma y la Comisión de Espectáculos Públicos (¡BIEN GRACIAS!!!). Y hoy parimos la Generación de «Álvarito» con su máxima expresión involutiva, producto de tolerar todas sus faltas a las normas de la sociedad dominicana, amparadas en nuestra Constitución y dejándolas tapadas a propósito del Natalicio del Profesor Juan Bosch que siempre nos recordaba esto, refiriéndose a los derechos.
Si de algo se trata la vida en sociedad es de ser empáticos, pero no tomando el concepto acuñado por el gran Stephen R. Covey como una mera palabrita de moda. Es de ser nuestra mejor versión, es competir con nosotros mismos, es luchar única y exclusivamente con nuestras limitaciones. Con ese y único comienzo, podremos ver mejoras significativas en el tránsito, en la empresa, en la iglesia, en la comunidad, en el Estado y, por supuesto, en el núcleo fundamental: el hogar. Entender, por una vez, que no siempre podremos pretender ganar sin tener una mínima prueba de lo que estamos tratando de demostrar, y que la mejor forma de perder es desaprender, ya que con esta aprendemos lo que realmente estamos tratando de comprender. Si no tienes información de un tema, no aparentes que lo dominas, ya que, como dijo Mao Zedong: «El que no investiga, no tiene derecho a la palabra». Al parecer, sus dragones le tomaron ese puntual consejo.

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