Por Manuel Santos Mercedes
Santo Domingo. — Los primeros signos de fractura interna comienzan a emerger dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM), a medida que distintos grupos y simpatizantes de precandidatos presidenciales intensifican sus esfuerzos por ganar terreno en la contienda interna del partido de gobierno.
En los últimos días, el conocido comunicador Simón Rodríguez Soldevilla, quien públicamente ha mostrado simpatía hacia el proyecto presidencial liderado por el actual director de Aduanas, Eduardo Sanz Lovatón —popularmente conocido como Yayo—, emitió fuertes críticas hacia otro proyecto presidencial que, según sus palabras, estaría operando bajo una lógica de «enemistad e intolerancia».
De acuerdo con informaciones obtenidas por notíciasm.com, las declaraciones de Rodríguez Soldevila tendrían como destinatario al dirigente Adolfo Pérez, recientemente anunciado como jefe de campaña del proyecto presidencial impulsado por la vicepresidenta Raquel Peña.

A través de su cuenta en la red social X (anteriormente Twitter), Rodríguez Soldevila expresó:
«Un proyecto presidencial no puede iniciar bajo el concepto de enemistad e intolerancia, penoso, aparentemente gente que deberían sumar, se dedicarán a todo lo contrario. La política es de unificar y compartir criterios, no aprendieron nada, penoso!!!»
Este pronunciamiento ha generado inquietud dentro de los círculos políticos del PRM, donde observadores advierten que este tipo de fricciones podría escalar y afectar la cohesión interna del partido. Según analistas consultados, tales enfrentamientos, motivados en ocasiones por rivalidades personales o pequeñas diferencias estratégicas, podrían resultar perjudiciales en una etapa posterior, cuando el eventual candidato electo necesite integrar y movilizar a todos los sectores de la organización para una campaña unificada.
Por el momento, ni el equipo de Adolfo Pérez ni el de la vicepresidenta Raquel Peña han emitido respuestas oficiales a estas críticas. Sin embargo, la situación revela un ambiente de creciente tensión que, de no manejarse adecuadamente, podría comprometer la fortaleza electoral del PRM de cara a las próximas elecciones.
El desarrollo de estos acontecimientos será seguido de cerca, ya que podría marcar el tono del proceso interno del partido en los meses venideros.

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