Santo Domingo, RD – La centralización del poder en el sector distribución de energía ha alcanzado un nuevo nivel bajo la gestión de Celso Marranzini como presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED). No solo ha relegado a un segundo plano a los directores de Edenorte, Edesur y Edeeste, sino que también ha impuesto un férreo control sobre la comunicación institucional, prohibiendo que cualquier funcionario de estas empresas ofrezca entrevistas sin su consentimiento.
Antes de su llegada, los directores generales y otros representantes de las distribuidoras tenían margen para hablar con la prensa y explicar proyectos, avances y problemáticas específicas de cada entidad. Sin embargo, en la actualidad, toda vocería ha sido absorbida por Marranzini, quien es el único autorizado para dar declaraciones públicas sobre el sector.
Fuentes internas aseguran que esta política ha generado incomodidad dentro de las EDES, pues impide que los equipos técnicos y administrativos comuniquen de manera directa los avances y desafíos de sus gestiones. “Todo debe pasar por Marranzini. No se puede emitir una declaración, ni dar una entrevista sin su aprobación”, reveló una fuente del sector eléctrico.
Este nivel de centralización ha llevado a que los nombres de los directores de Edenorte, Edesur y Edeeste sean prácticamente desconocidos por la opinión pública. Anteriormente, cada empresa tenía su propia estrategia de comunicación, pero hoy todo está bajo un mando único que monopoliza la información.
Mientras algunos defienden que este modelo permite mayor control y coherencia en el mensaje institucional, otros advierten que limita la transparencia y la rendición de cuentas. Lo cierto es que, bajo la dirección de Celso Marranzini, el sector distribución de energía tiene una sola voz y un solo rostro visible: el suyo.

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