Por noticiasmsm.com
Santo Domingo. Mientras se acerca el 2025, el gobierno liderado por el presidente Luis Abinader enfrenta un panorama crítico que pone en jaque su capacidad de liderazgo y conexión con la ciudadanía y las bases del Partido Revolucionario Moderno (PRM). La ausencia de defensores activos de su gestión y las divisiones internas dejan abierta la pregunta: ¿quién podrá defender al gobierno en un año electoral decisivo?
La insatisfacción dentro del PRM es palpable. Sus bases sienten que han sido relegadas, sin una representación que luche por sus intereses. Mientras, varios funcionarios clave parecen desconectados de las prioridades partidarias y del impacto político que esta percepción tiene de cara a las elecciones. La crisis de comunicación se agrava con la falta de voceros que asuman el rol de defender y promocionar los logros del gobierno, dejando un vacío que la oposición está capitalizando.
El expresidente Danilo Medina, líder del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), no ha perdido tiempo en intensificar sus críticas. Medina asegura que los dominicanos extrañan las condiciones de vida de hace cinco años y augura un “reclamo masivo en las calles” para el retorno de su partido al poder. Por su parte, La Fuerza del Pueblo, liderada por Leonel Fernández, arremete contra los programas sociales de la gestión actual, deslegitimando el impacto de iniciativas que buscan beneficiar a más de tres millones de ciudadanos.
Adicionalmente, las tensiones internas dentro del PRM se han reflejado en enfrentamientos entre precandidatos, cuyas disputas han derivado en denuncias de cancelaciones de dirigentes, lo que pone en riesgo la cohesión del partido.
El escenario obliga a una reconfiguración del gobierno. Si Abinader desea superar estos desafíos, será imperativo renovar su equipo de trabajo, fortalecer la representación política y reconectar con las bases perremeístas. En un contexto de creciente presión y escrutinio, la capacidad de designar funcionarios leales y efectivos, así como un cuerpo de voceros que comunique con claridad los avances de su administración, será clave para enfrentar los retos que se avecinan.
A partir de enero, la pregunta ya no es solo si el gobierno será capaz de defender sus logros, sino quién asumirá ese rol esencial en medio de un clima político y social cada vez más adverso.

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