Nuestra contribución por la paz II de II. Por Evaristy Jiménez

Uno de los indicadores de que la paz es una cuestión de carácter político es que tanto los Estados como las religiones tienen como punto esencial la regla de oro como objetivo fundamental. En la primera eso se traduce en mayor bienestar para la ciudadanía y en la parte religiosa el amor de los unos a los otros, es eje transversal tanto en la filosofía oriental y sus religiones como en la occidental. El cristianismo lo pone en boca de su máximo líder de la siguiente manera: «trata a tu prójimo como a ti mismo», partiendo de eso, entonces, ¿qué pasa que en vez de tener mayor entendimiento estamos más distante?

La revolución industrial, que ha traído progreso y desarrollo, incuestionables para el género humano, al mismo tiempo ha traído desigualdades y conflictos concretos con nuestro planeta y para la naturaleza como ser viviente y que los mismos no fueron previstos a gran escala, ahora estamos en una era de capitalismo de vigilancia y certeza absoluta como componentes de un nuevo orden colectivo. Pero hasta donde eso sería bueno para nosotros como especie, tendría un fundamento ideal de bienestar para todos los seres humanos en sentido general… Creo que la respuesta es obvia, pero me gustaría que todos nos sentásemos a reflexionarla.

Tenemos un final feliz con las IA controlando todo lo que hacemos y dándole prioridad al placer por el placer y sacando de plano nuestros derechos humanos y darle un golpe de estado a los sistemas políticos democráticos y de plano llevarse el punto central de la soberanía popular que tanto le ha costado al Sapiens mantener y hacer comprometer a las presentes y futuras generaciones de esta conquista esencial para el goce y disfrute del bienestar cultural de cada uno de nuestros pueblos.

Es claro y concreto que tenemos que sentarnos a cambiar nuestro comportamiento que dicta mucho de lo que está escrito, de lo que decimos y de lo que hacemos; no podemos seguir siendo presos de confianza de nuestras propias reglas que están claras y son tratadas como simples enunciados en un papel. La pregunta entonces es por qué tantas escuelas, universidades, centros de pensamiento estratégicos, escuela de negocios, multiplicidad de gurus de diferentes escuelas y guías o maestros espirituales que a lo único que han conducido y conducen es al caos. Eso no tiene lógica para nada.

Lo importante para la paz y nuestra contribución esencial es el empoderamiento de nuestros derechos y deberes como ciudadanos, la coopetencia una alternativa a nuestro viejos sistemas políticos con el objetivo de una mayor participación y represtatividad de todos los actores y sectores, mayor compasión por nuestros hermanos en calamidad es decir países o estados que han entrado en la inviabilidad y que deben ser intervenidos con el único objetivo de instaurar en su sistema para la paz y concordia de sus habitantes y que las agendas ocultas de los grandes titiriteros de la opulencia no se impongan de manera descarada contra nosotros mismos muy en especial todo lo que tiene que ver con especial interés con el internet de las cosas que al no estar tan claras sus intenciones ponen en peligro el mundo como lo conocemos hasta este momento creo que estos puntos pueden ser el punto de partida para un verdadero diálogo por la paz mundial que al final de cuentas es lo que cuenta para todos los seres que habitamos este planeta.

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