Hasta el 26 de noviembre. Por Evaristy Jiménez

El mundo después del COVID-19, muestra un ritmo de cambios en la conducta colectiva que diferentes estudios de disciplinas sociales lo confirman, además que ciertas sociedades y grupos políticos también han cambiado drásticamente, pero el fenómeno en la República Dominicana está saliéndose de control.

La verdad es que puede tener un efecto distinto para los dominicanos en la parte política por ser esta la primera nación que fue aún torneo electoral en medio de la pandemia y que al mismo tiempo las elecciones fueron suspendida de su calendario normal por el factor técnico y el sanitario básicamente, teniendo como epicentro la salida del Poder de un grupo que al parecer no tenía dentro de sus planes la derrota electoral como variable real.

Pues la realidad es que el PLD se dividió y que los mismos perdieron las elecciones en sus dos versiones la morada y la verde, con los síntomas de que una parte está cuestionada moralmente y la otra está en los tribunales tratando de salir del atolladero con las salidas de lugar que tienen nuestros débiles sistemas judiciales contra los funcionarios que son llevados al banquillo de los acusados.

Pero al parecer entre los efectos que trajo la pandemia para los líderes políticos viejos y nuevos actores del proceso político es que no se puede dar tregua a nada y que a pesar de no tener un resultado electoral favorable, los dirigentes entienden que ahora se tiene licencia para mantener saturados los medios de opinión pública tradicionales y de plataformas con seguir el bateo y corrido con la finalidad de fastidiar a los que han obtenido mayorías.

Podría ser una buena estrategia esa pero con tantos temas importantes pendiente y con la madurez que la sociedad se comportó en estos últimos comicios de febrero y de mayo, es como para que se retomen las tradiciones naturales de la democracia representativa, darle un chance natural de cien días que al final pasan rápido y posteriormente hacer una oposición a la altura de los nuevos tiempos que demanda la nueva política, si eso no es políticamente correcto por lo menos vamos a darle una tregua a la ciudadanía y empezar la guerra tradicional del sistema en el tiempo correspondiente de los cien días que concluye para estos fines el 26 de noviembre de este año 2024 y de paso ya estará elegido el nuevo presidente de los Estados Unidos.

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