Por Manuel Santos Mercedes
El aumento de la «campaña sucia» contra el Partido Revolucionario Moderno (PRM), liderado por el presidente Luis Abinader, a pocos días de las elecciones, refleja un intento desesperado por parte de la oposición de socavar la legitimidad y el respaldo público hacia el gobierno en el poder.
Para mencionar dos casos: Las placas con los motoconchos y el paso a desnivel de la 27 de febrero.
Esta táctica, marcada por acusaciones infundadas y ataques difamatorios, busca generar incertidumbre entre los votantes y erosionar la confianza en el liderazgo del presidente Abinader y en las políticas de su partido.
En un momento crucial para el futuro del país, es fundamental que los ciudadanos no se dejen influenciar por esta retórica negativa y ejerzan un juicio crítico basado en hechos y propuestas concretas al tomar decisiones en las urnas.
La integridad del proceso democrático y el futuro de la nación dependen de la capacidad de la ciudadanía para discernir la verdad en medio de la desinformación y la manipulación política.

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