En un giro impactante, Rudy Giuliani, exabogado de Donald Trump, se declara en bancarrota luego de ser condenado a pagar 148 millones de dólares a dos empleadas electorales. Acusadas de manipular resultados en Georgia en 2020, las demandantes, Ruby Freeman y Shaye Moss, madre e hija respectivamente, fueron premiadas con 20 millones cada una por «estrés emocional» y 75 millones en daños punitivos.
Con deudas estimadas entre 100 y 500 millones de dólares y activos limitados a 10 millones, Giuliani se encuentra ante una situación financiera crítica. Su asesor político, Ted Goodman, expresó que la magnitud de la condena era inasumible.
Giuliani, quien anteriormente pagó una multa de más de 230,000 dólares a las demandantes, insistió en que Freeman y Moss colaboraron en trampas electorales. Sin embargo, un jurado determinó que sus acusaciones eran infundadas, otorgando compensaciones significativas a las afectadas.
La Fiscalía de Georgia ya había exculpado a las empleadas de cualquier delito previamente. Giuliani y Trump, imputados por supuesta participación en una red criminal para revertir los resultados de 2020, enfrentan un total de 13 cargos estatales, profundizando aún más su situación legal.

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