Centenares de seguidores del ex presidente brasileño Jair Bolsonaro invadieron este domingo el Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo, y la Corte Suprema, después de haber entrado antes en el Congreso Nacional en actos golpistas contra el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Los ventanales de la sede del poder Judicial fueron rotos por los manifestantes, que ya ocupan los edificios de los tres poderes en el país y han causado numerosos destrozos, según imágenes difundidas por la televisión brasileña y las redes sociales.
Habían entrado en primer lugar en el recinto del Congreso Nacional en una manifestación que pide una intervención militar para derrocar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El grupo, que defiende tesis golpistas, superó una barrera policial y subió la rampa que da acceso al tejado de los edificios de la Cámara de los Diputados y del Senado, y algunos entraron dentro de la sede legislativa.
Los extremistas, en su mayoría con camisetas amarillas y verdes y banderas de Brasil, también atacaron algunos vehículos de la Policía Legislativa, que brinda seguridad al Congreso. También destruyeron barreras de protección y armados con palos se enfrentaron a los agentes que intentaron contener, sin éxito, la entrada de los manifestantes. La Policía brasileña se ha enfrentado a elllos con gases lacrimógenos, según ha constatado un fotógrafo de la AFP.

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